Cabe hacer un breve paseo histórico cuyo punto de partida se remonta a 1871, cuando, en lo que se conoció como "La Comuna de París", por primera vez el Proletariado accede al Poder y forma su propio sistema de gobierno reemplazando el tradicional régimen monárquico, en Francia. Esta primera intención del proletariado francés se vio reproducida y amplificada a partir de que en 1905 en Ivanovo - Rusia, se creó el Primer Soviet (Consejo) de Diputados Trabajadores, el prototipo de lo que posteriormente fue el Poder Soviético.
Los soviets fueron la manera elegida por el pueblo ruso para articular su organización y fortalecerse en la lucha que permitió la victoria de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917 y, estando probada su efectividad estructural para el ejercicio del poder de las masas (el proletariado) fue la base del Gobierno Revolucionario que se instauró, al extremo de que el conjunto de países que posteriormente se agregaron a este gran movimiento se llamó precisamente Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (o simplemente Unión Soviética), e incluso los habitantes de dichas Repúblicas eran popularmente conocidos como soviéticos.
Para desgracia del proletariado mundial, los soviets alcanzaron tal grado de Poder que fueron prontamente infiltrados por arribistas y vividores (de los que abundan en la clase política a nivel mundial), desnaturalizándose de esa manera su intención inicial. Obviamente la principal infiltración provino del Partido Comunista y, de ser una estructura popular del proletariado, los soviets se convirtieron en una estructura partidaria de control sobre la población.
Con el triunfo de la Revolución Cubana en 1960, los Soviets son importados a nuestra región latinoamericana bajo la figura de los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) y a partir de 1979 se incorporan a la realidad nicaragüense bajo el nombre de CDS (Comités de Defensa Sandinista), estos CDR son parte de estructuras partidarias.
En la historia más reciente tenemos el fenómeno creado en Venezuela artificialmente por Hugo Chávez, promotor de una absurda tendencia que ha dado en llamarse Alternativa Bolivariana o Socialismo del Siglo XXI, conocidos como Consejos Comunales y, aún más recientemente, Consejos del Poder Popular. La novedad en esta modalidad es que Chávez goza de facilidades económicas que le han permitido "comprar" adeptos provenientes de las clases más desposeídas de Venezuela (las cuales superan en número a las clases media y alta de la sociedad venezolana, como ocurre en todo país latinoamericano por supuesto).
Estos son los antecedentes históricos de los actuales CPC que aparentemente Daniel Ortega logró ya imponer en nuestro país y, sobre la base de los mismos podemos definir: Los Consejos del Poder Ciudadano son estructuras partidarias mediante las cuales el Partido en el Poder pretende obtener una base social amplia, sólida y fiel que le permita sostener sus programas de Gobierno.
Con el apoyo económico de Hugo Chávez y ante la falta de una verdadera base social, popular sandinista, Daniel Ortega está optando por la nueva modalidad (creada por su actual benefactor) y así los CPC se están estructurando alrededor de aparentes beneficios para la población (como la venta de productos básicos a precios más bajos que los del mercado y el acceso a créditos fáciles y de bajo costo).
Los soviets fueron la manera elegida por el pueblo ruso para articular su organización y fortalecerse en la lucha que permitió la victoria de la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917 y, estando probada su efectividad estructural para el ejercicio del poder de las masas (el proletariado) fue la base del Gobierno Revolucionario que se instauró, al extremo de que el conjunto de países que posteriormente se agregaron a este gran movimiento se llamó precisamente Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (o simplemente Unión Soviética), e incluso los habitantes de dichas Repúblicas eran popularmente conocidos como soviéticos.
Para desgracia del proletariado mundial, los soviets alcanzaron tal grado de Poder que fueron prontamente infiltrados por arribistas y vividores (de los que abundan en la clase política a nivel mundial), desnaturalizándose de esa manera su intención inicial. Obviamente la principal infiltración provino del Partido Comunista y, de ser una estructura popular del proletariado, los soviets se convirtieron en una estructura partidaria de control sobre la población.
Con el triunfo de la Revolución Cubana en 1960, los Soviets son importados a nuestra región latinoamericana bajo la figura de los CDR (Comités de Defensa de la Revolución) y a partir de 1979 se incorporan a la realidad nicaragüense bajo el nombre de CDS (Comités de Defensa Sandinista), estos CDR son parte de estructuras partidarias.
En la historia más reciente tenemos el fenómeno creado en Venezuela artificialmente por Hugo Chávez, promotor de una absurda tendencia que ha dado en llamarse Alternativa Bolivariana o Socialismo del Siglo XXI, conocidos como Consejos Comunales y, aún más recientemente, Consejos del Poder Popular. La novedad en esta modalidad es que Chávez goza de facilidades económicas que le han permitido "comprar" adeptos provenientes de las clases más desposeídas de Venezuela (las cuales superan en número a las clases media y alta de la sociedad venezolana, como ocurre en todo país latinoamericano por supuesto).
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Con el apoyo económico de Hugo Chávez y ante la falta de una verdadera base social, popular sandinista, Daniel Ortega está optando por la nueva modalidad (creada por su actual benefactor) y así los CPC se están estructurando alrededor de aparentes beneficios para la población (como la venta de productos básicos a precios más bajos que los del mercado y el acceso a créditos fáciles y de bajo costo).
1 comentario:
A mi parecer todo esto de los consejos de poder cuidadano en nicaragua, son utilizados de forma politizada, ya que estos velan por las personas que simpatizan con el partido sandinista y no por toda la sociedad, por lo que los CPC no tienen el impacto que deben tener.
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