domingo, 20 de abril de 2008

Gobernabilidad en Nicaragua

La Gobernabilidad es un factor que incide en el desarrollo humano. Es una de las herramientas más importantes para crear un entorno favorable para mejorar las condiciones de vida de las personas.
La gobernabilidad incluye al buen gobierno, entendido como transparente y eficiente, y un Estado de Derecho que establece el equilibrio, la independencia de poderes, la existencia de una justicia profesional, independiente y accesible a todos, así como la presencia de los necesarios instrumentos de fiscalización y supervisión pública (Contraloría, Superintendencias, Defensorías Públicas, etc.). También son elementos claves de la gobernabilidad, la búsqueda de la cohesión social, la participación ciudadana y la descentralización, como metas que fomentan la igualdad de oportunidades y las políticas concertadas que permiten acelerar el progreso humano y hacerlo más armónico.
Nicaragua ha atravesado largos y dolorosos procesos de confrontación; la gobernabilidad es un difícil y largo proceso cuyo perfeccionamiento permite pasar de la estructura básica de la democracia formal hacia una democracia plena en donde no sólo imperan las leyes sino también su estricto cumplimiento tanto en las instituciones como en la vida cotidiana de la gente. Esto supone de parte de todos, esfuerzos notables de generosidad, espíritu de diálogo y, sobre todo, saber mirar sin personalismos hacia delante en un esfuerzo estratégico para conformar una nación no sólo joven por edad sino ansiosa de cambios profundos. En este sentido, las instituciones deben estar más al servicio de la gente que de opciones políticas concretas.
El principal obstáculo para el desarrollo humano en el país, es la débil gobernabilidad; ya que una pre condición para que las metas de desarrollo del milenio y otras iniciativas internacionales fuesen posibles, es necesario fortalecer la gobernabilidad democrática nacional.
Por otro lado, para el 80% de los 5 millones y medio de nicaragüenses, la palabra Gobernabilidad no tiene mayor sentido en sus vidas, inmersos en condiciones de pobreza y pobreza extrema, con demandas insatisfechas de empleo, vivienda, alimentación, educación, y salud, la sobrevivencia cotidiana es el eje del pensamiento y la practica de sus vidas.
Asi mismo, las elecciones nacionales, un indicador de la gobernabilidad, se han convertido en un ejercicio de alternabilidad en el poder de partidos que no han representado hasta hoy a los intereses y necesidades de la mayoría, sino al contrario han agudizado las contradicciones y brechas de equidad existentes.
Iniciativas globales como los objetivos de desarrollo del milenio, difícilmente podrán ser cumplidos si el país no supera la débil gobernabilidad existente. A juicio de diversos analistas solo la presión ciudadana y la alternativa de grupos políticos emergentes que superen en el ejercicio electoral a los partidos hegemónicos, el papel pro activo de los medios de comunicación, la relevancia que la salud y la educación puedan jugar para la construcción de sociedades saludables, son en otros escenarios y opciones las posibilidades para lograr desarrollo en el país.

1 comentario:

Pamela Martìnez dijo...

Que interesante tu artículo, creo qeu en nuestro país la gobernabildiad es muy débil y que si bien se han hecho esfuerzos para cambiar la situación, esto todavía no se ha logrado.